Aquiles Córdova Morán
Muy resumidamente, el pliego petitorio de los
antorchistas de Sinaloa al gobierno del estado es el siguiente:
1.- 200 lotes para colonos sin vivienda en Culiacán y
200 más para gente de Los Mochis; además, apoyo a la vivienda (recámaras,
techos y pisos, de acuerdo con el programa estatal respectivo) para gente cuya casa
se encuentra en muy malas condiciones.
2.- Dos aulas, terminación de un laboratorio y una
subestación eléctrica para la preparatoria “Rafael Ramírez” de Culiacán; y un
aula para la preparatoria “Felipe Bachomo” de Charay, en el norte del estado.
3.- Subsidio para la “Casa del Estudiante” en
Culiacán, que cuenta con 45 moradores, todos ellos estudiantes de bajos recursos
que buscan continuar sus estudios.
4.- Obras de infraestructura (destacan 17 obras de
agua potable y drenaje) para varios poblados campesinos de los municipios de El
Fuerte, Ahome, Guasave, Mocorito y Culiacán, así como para colonias populares
en Culiacán y Los Mochis.
5.- 5,500 despensas para comunidades campesinas de muy
alta marginación, cuya pobreza alimentaria se agravó con la reciente sequía del
campo sinaloense.
La odisea de estas peticiones es azarosa e increíblemente
larga: viene desde el último año de gobierno de Jesús Aguilar Padilla y puede
resumirse así: 1.- gracias a un plantón (obligado por la sordera oficial) de
mes y medio, se logró, a fines de 2010, el compromiso de ejecutar la obra de
infraestructura señalada y de entregar, en fecha precisa, los 400 lotes para
las familias sin vivienda. De eso, sólo se ejecutó una mínima parte de la
infraestructura, pero no se entregó un solo lote, lo que motivo que los
demandantes reanudaran su plantón. 2.- El 29 de diciembre del mismo año, por
petición expresa del gobernador entrante, Mario López Valdez, los inconformes levantaron
su protesta a cambio de la promesa del entonces representante personal del
gobernador, y hoy Subsecretario de Administración y Finanzas, José Luis Duarte,
de que en los primeros tres meses de la nueva administración, quedaría “totalmente”
resuelto el problema. Aunque esto fue aprobado por el actual Secretario de
Administración y Finanzas, el ofrecimiento no se cumplió “por falta de fondos”
y, además, dado que “el señor gobernador no quiere más casas de cartón en
Sinaloa”, se dijo, no se entregarían lotes sino casas terminadas con todos los
servicios. Los sin vivienda siguen esperando su “casa con servicios” hasta el
día de hoy.
Suma y sigue. 3.- No hubo más remedio que reanudar las
protestas públicas. Y como resultado de ellas, en octubre de 2011 se firmó una nueva
minuta, ahora con el Director del Instituto de la Vivienda (INVIES), en la
cual quedó asentado que en noviembre siguiente se entregarían los 200 lotes a
la gente de Los Mochis y en diciembre otros tantos a la de Culiacán. Tampoco
esta vez se respetó la palabra empeñada, por lo cual, el 16 de febrero de este
2012, se instaló nuevamente un plantón frente a las oficinas de gobierno. Las
vacaciones de Semana Santa obligaron a un receso (las dependencias involucradas
quedaron vacías), pero con el compromiso expreso de reanudar la lucha el 16 de
abril. Poco antes de esta fecha, el Director de Gobierno, Raúl Pérez, convocó a
una “plática resolutiva” con los Secretarios de Educación Pública y de
Desarrollo Social, Dr. Francisco Frías Castro y Lic. Juan Ernesto Millán,
respectivamente. Fueron cuatro semanas de “pláticas resolutivas” sin ningún
acuerdo, salvo minucias, sobre los asuntos principales. Las negociaciones se
rompieron y los antorchistas anunciaron una marcha-plantón para el día 17 de mayo,
fecha en que se reuniría en Culiacán el “Foro Mundial sobre Desarrollo Urbano”
(¡?). El día 16, otra vez el mismo personaje, el Director de Gobierno Raúl
Pérez, convocó a “una entrevista con el Secretario de Gobernación” a las doce
horas del día siguiente, pero los inconformes, conocedores ya de la maniobra, la
rechazaron y exigieron, en su lugar, un compromiso de solución firmado por el mismo
Secretario antes de las 9 hrs. del día 17. La parte oficial no aceptó y la
marcha se llevó a cabo. Ya frente a la sede del “Foro Mundial”, les repitieron
la oferta de entrevista con el Secretario de Gobernación, la cual quedó fijada
para las seis de la tarde de ese mismo día. Para empezar, el Secretario de
Gobernación no asistió; la reunión fue presidida por el subsecretario y los directores
de INVIES y de Gobierno. El resultado fue el compromiso de que, para el 17 de
junio, estarán ya adquiridos y escriturados los terrenos para los solicitantes
de vivienda, y para el 2 de julio estará ya suscrito el convenio entre INVIES y
la Federación
para la entrega de los recursos destinados a vivienda. Paralelamente, se hará
un estudio de los solicitantes para determinar a quiénes se otorgarán lotes y a
quiénes una vivienda con servicios. En este último caso, la entrega se hará
“hasta noviembre” por el tiempo que demorará la construcción. La minuta,
firmada por el subsecretario presente, incluirá también la fecha de inicio de
las obras de infraestructura solicitadas y “se entregará” el día el 23 de mayo
(¡¡¿¿).
Así, pues, la “solución definitiva” está hoy más difusa
e insegura que al principio; su cumplimiento pende de una serie de variables
burocráticas de muy fácil manipulación, de trámites engorrosos de final
impredecible y de fondos federales que es, como suele decirse, “bajar la luna
con un gancho”. No se necesita ser adivino ni agorero de desastres para saber
que el final del peregrinaje de los antorchistas sinaloenses está hoy más lejos
que nunca; y si añadimos la historia de maniobras y engaños que aquí he
relatado y el hecho de que ni siquiera ha sido firmada la minuta de acuerdos, la
burla a las esperanzas de los ingenuos negociadores puede darse por segura. Por
tanto, el antorchismo de Sinaloa no puede sentarse a esperar lo que,
evidentemente, no llegará; lejos de ello, debe poner de inmediato manos a la
obra en la preparación de una nueva fase de la lucha, más larga y difícil que
las anteriores, pero absolutamente inevitable. Sólo que ahora ya no irán solos:
la Coordinadora
Regional del Antorchismo Nacional, que incluye, además de la
propia Sinaloa, los estados de Sonora, Baja California y Baja California Sur, y
todos los antorchistas del país, saben de su comprometida situación y, por este
medio, les hacen llegar su solidaridad, su aliento y todo el respaldo
(económico, propagandístico y de masas) que necesiten para salir triunfantes del
conflicto. Les hacen un llamado fraterno a levantar la cabeza y el ánimo, y les
recuerdan nuestra consigna: “¡De norte a sur, de este a oeste, ganaremos esta
lucha cueste lo que cueste!” Si no ahora, ¿cuándo?
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