Según referí brevemente la semana pasada, en una
reunión con autoridades de las áreas de seguridad pública y procuración de
justicia del Estado de México, y cuando todo parecía indicar que se estaba cerca
de un acuerdo con los secuestradores de don Manuel Serrano Vallejo para
conseguir su liberación, el señor Procurador de Justicia del Estado,
sorpresivamente, formuló una exigencia insólita: que la alcaldesa de
Ixtapaluca, la Licenciada Maricela Serrano Hernández, hija de don Manuel, entregara
a las autoridades federales (sic) las pruebas de sus “acusaciones” en contra
del gobernador, Dr. Eruviel Ávila Villegas. Fue inútil aclarar al alto
funcionario que tal exigencia era totalmente improcedente por cuanto tales
“acusaciones” jamás existieron, como puede documentarse fácilmente en la prensa;
él se mantuvo en sus trece y se limitó a recordar a todos que era el único y máximo
responsable de esclarecer el secuestro. Los interesados en la vida de don
Manuel se retiraron con la sensación de que alguien quería “reventar” el
proceso.
Después
de este incidente, han ocurrido dos cosas que, al parecer, constituyen un
viraje en el desarrollo del problema. El primero fue que los secuestradores interrumpieron,
sin motivo aparente, la ya muy avanzada negociación del monto y condiciones de
entrega del rescate, luego de negarse a dar una “prueba de vida” del cautivo,
algo insólito en un secuestro “normal” cuyo objetivo sea el dinero, y no han
vuelto a comunicarse desde entonces. En segundo lugar, pocas horas después
comenzaron a brotar, como hongos después de la lluvia, decenas de
“espectaculares”, esos grandes carteles que suelen colocarse a los lados de las
vías de mayor afluencia vehicular, en varios estados del centro de la República
(hasta hoy). Se trata de una intensa campaña publicitaria alimentada
exclusivamente con todas las mentiras, calumnias y patrañas que diversos medios
informativos han lanzado, sin ofrecer nunca ninguna prueba (ni fehaciente ni
deleznable), en contra del Movimiento Antorchista Nacional, mismas que recibieron
la debida respuesta por nuestra parte, en el momento oportuno.
No
es, pues, el contenido acedo, manoseado y despreciable de los espectaculares,
lo que los hace dignos de atención; ni siquiera el ridículo intento de
respaldarlos remitiendo al interesado a la fuente mediática de donde sale la
“acusación” (quien lo haga –y no creo que sean muchos los que se tomen tan
inútil trabajo– comprobará que se trata de chismes vulgares y sin sustento, algunos
con 20 o más años de antigüedad), sino lo que diré a continuación. Primero, el
momento escogido para desencadenar esta costosísima guerra sucia, esto es,
justo al mismo tiempo que los secuestradores cortan toda comunicación con la familia
de don Manuel Serrano y se niegan a dar una prueba segura de que la víctima
está viva. Segundo, el doble manejo que los autores le han imprimido a la campaña,
evidentemente con toda intención. He revisado detenidamente el texto de todos
los espectaculares aparecidos hasta hoy, y he tenido el cuidado de repasar las
“fuentes” mediáticas a las que cada uno de ellos remite al posible interesado. Puedo
asegurar, por tanto, que ninguno de ellos menciona siquiera el conocido
problema del transporte, que desde hace años vienen enfrentando algunos
trabajadores mexiquenses del volante que buscan liberarse de la férula del
monopolio camionero que maneja con puño de hierro el conocido “empresario” Axel
García Aguilera. Pero, curiosamente, en dos
medios cuyo nombre no quiero exhibir (casi los únicos que recogieron la
“noticia” de la guerra de espectaculares), se habla de “mantas aparecidas en
puentes peatonales” y también en “algunos espectaculares”, en cuyo contenido,
dedicado íntegramente al problema del transporte, se “denuncian” las
“ambiciones” de Antorcha por obtener una tajada del lucrativo negocio y
culminan con el ya conocido eslogan, ilegal y fascista, de “¡fuera antorcha del
transporte!”. Parece claro, pues, que la campaña se desenvuelve en dos pistas:
los espectaculares fijos sólo se ocupan de acusar, atacar y desprestigiar al
Antorchismo ante la opinión pública nacional; las “mantas exhibidas en puentes
peatonales y vehiculares” y ciertos diarios escritos, en cambio, difunden el
objetivo inmediato, la demanda central de la campaña: sacar a Antorcha del problema
de los transportistas mexiquenses.
La tercera consideración sobre los “espectaculares” es
que, durante los largos años que ya dura el conflicto de los transportistas
rebeldes al feudo camionero de Axel García, nunca se había gastado tanto ni tan
inútilmente para doblar al Antorchismo Nacional. La pregunta inevitable es:
¿por qué sucede precisamente ahora, cuando resulta casi obligado ligar la burda
maniobra con el secuestro de don Manuel Serrano? ¿Es esa, precisamente, la
intención de quienes se esconden detrás de la guerra de espectaculares? ¿Es ese
su verdadero “mensaje”? Sea así o no, quiero terminar reafirmando algo que ya
hemos dicho anteriormente: el Movimiento Antorchista no quiere “infiltrarse” en
el “negocio” del transporte, ni va tras “una tajada” económica del mismo al
brindar respaldo y solidaridad a las víctimas del pulpo camionero. Si alguien,
quien sea, incluido el propio señor Axel García, puede probar con documentos en
mano que un solo microbús, combi o taxi, es propiedad o rinde beneficios a algún
dirigente antorchista, yo me comprometo, a nombre del Antorchismo Nacional, a
renunciar automáticamente a seguir apoyando a las víctimas de tan infame
califato. Sostengo que el problema es otro: el carácter corporativo, monopólico
y mafioso del organismo más grande y poderoso del transporte público
mexiquense, carácter que no sólo reprime y suprime el derecho de los
trabajadores del volante a independizarse de esa mafia, sino que también se
opone, abierta y claramente, a la modernización y crecimiento de la economía
del país.
En la página 23 del libro del Lic. Enrique Peña Nieto, al que ya me
referí la semana pasada, se responde a la pregunta clave que allí mismo se
formula (¿Qué hacer para retomar el crecimiento de la economía nacional?) enumerando
8 puntos básicos, de los cuales el segundo dice así: “2) profundizar la
competencia económica para aumentar la oferta de productos y servicios de mejor
calidad a menor costo e impulsar procesos de innovación…”. Aquí hay una manifestación
de firme convicción antimonopolios y un compromiso claro en favor de la libre
competencia, para alcanzar el desarrollo suficiente y sustentable de una
economía de mercado como la nuestra, a todo lo cual se opone, estorba y bloquea,
indudablemente, un dinosaurio monopólico como el de Axel García. Por esto (y
por varias cosas más que no viene al caso decir ahora), vuelvo a dirigirme
respetuosamente al señor Secretario de Gobernación, Lic. Miguel Ángel Osorio
Chong, para que se sirva ordenar la intervención de la justicia federal en el
caso de don Manuel Serrano Vallejo. Se trata de un asunto de elemental
humanismo y de una oportunidad dorada para demostrar que, en México, la
justicia es un derecho al alcance de todos.
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